miércoles, 3 de julio de 2013

¡Con la casa hecha un desastre!

Así es como vivimos desde que nació nuestra segunda hija ¡Con la casa hecha un desastre! Lo mismo pensé cuando nació la primera, pero ahora la cosa no tiene comparación (es mucho más desastrosa)...

Reconozco que la palabra desastre es un tanto subjetiva y poco precisa porque lo que a unos nos pueda parecer un desastre, a otros quizás les parezca la perfección más absoluta.

Por eso, paso a describir lo que significa (para mí) tener la casa hechaundesastre .

¿Qué significa tener la casa hecha un desastre?

  • Que lo primero que te encuentres al entrar en casa parezca más un parking de carritos que un recibidor. Tenemos una silla para cada niña con sus respectivos fular y bandolera colgados en los manillares porque, según el caso, usamos silla o portabebé. Y por si fuera poco, en el mueble donde tiempo atrás tenías fotos, adornos, un vaciabolsillos con monedas, llaves y alguna que otra cosilla, se haya convertido en un totum revolutum en el que te cuesta encontrar todo lo anterior y sólo veas mochilas con pañales y ropa infantil, muñecas, piezas de lego, un cubo con su pala y su rastrillo y en ocasiones, hasta una bolsita con lo que ha sobrado de la merienda en el parque...
  • Que cuando pases al salón lo primero que veas sea una montaña que crece y crece y que a punto está de volcar la silla en la que se ha instalado. La montaña en cuestión no está formada por arena, sino por ropa para planchar y a la que nunca le llega su momento...porque vas cogiendo lo que necesitas y planchas cuando puedes. La montaña es tan grande que está empezando a incluir ropa de varias temporadas (parece el catálogo de unos grandes almacenes) ...
  • Que a continuación te encuentres un montón de cosas dispersas y variopintas como la tabla de la plancha con un ordenador portatil encima (alguien lo puso allí y allí se quedó), un montón de ropa pendiente de doblar y guardar en el armario sobre una silla o el sofá, juguetes tirados por el suelo, sillitas de muñecas (dos a falta de una y no me preguntéis por qué, preguntádselo a mi hija), la mini cuna de la bebé donde duerme sus siestas por el día y todo medio tirado porque cuando tú lo colocas... llega una personita de menos de un metro de alto que, digamos, lo pone de otra forma porque la tuya no le gusta...
  • Que cuando te fijes en el cesto de la ropa sucia, tengas la sensación de que va a salir andando solo porque tiene dificultades para cerrarse de lo lleno que está. Y eso que ponemos una lavadora diaria y a veces dos o más, según el día. Es la consecuencia de tener un bebé de dos meses que vomita a todas horas, que hace muuuchas cacas líquidas al día y otro bebé de veinte meses más que se llena de arena hasta las orejas cuando va al parque (y bien que hace) y unos padres a los que su hija pequeña no hay día que no les manche hasta la ropa interior con sus regurgitaciones en forma de fuente y tengan que cambiarse de ropa varias veces al día...
  • Que el baño parezca de todo menos un baño, con la bañera de las niñas por el medio, barreños con ropa "a remojo" para que salgan bien las manchas de caca o de vómito antes de lavarla, pañales de tela sucios que esperan su turno para entrar en la lavadora, un espejo que hace tiempo que no brilla y que no te puede decir quién es la más bella del reino, y un suelo que no está tan limpio como a una le gustaría porque siempre se deja para mañana, pero mañana nunca llega...
  • Que la cocina apenas tenga encimera porque los cacharros se acumulan cuando salen del lavavajillas esperando a que alguien los guarde en un armario o en su cajón correspondiente y que la nevera haga desaparecer la comida porque ¿no fue ayer cuando hicimos la compra y la llenamos y hoy está medio vacía?...¡Cómo pasa el tiempo!
  • Que la habitación dedicada al estudio/trabajo donde además, está la cama de invitados parezca un trastero en lugar de una habitación. En ella puedes encontrar un poco de todo como si de un mercadillo se tratara, desde una cuna de viaje, pasando por la hamaquita que la bebé todavía no usa (pero que usará en breve), cajas de pañales desechables (los alternamos con los de tela), una silla con otro montón de ropa (no sabía que tuviéramos tanta...) y terminando por un tendedero plegable donde ponemos lo que no cabe en las cuerdas donde solemos tender...
  • Que tu dormitorio parezca un catálogo de muebles con dos cunas, una cama, una barrera lateral para evitar caídas cuando uno de nosotros se queda solo con alguna de ellas (o con las dos) en la cama y donde resulta difícil andar porque digamos que no es muy grande y no queda mucho espacio...
  • Y podríamos seguir, pero lo vamos a dejar aquí...porque ya te haces una idea ¿verdad?
¿Y bien? ¿No te parece que un poco desastre sí que está?

Con esta situación, lo mejor es contar hasta tres o hasta diez si hace falta...

Reconozco que esta misma situación cuando nació mi primera hija me hubiera desbordado mucho más (de hecho me desbordó) y eso que no teníamos ni la mitad de cosas, ni la mitad de trabajo de lo que tenemos ahora, pero a día de hoy esta realidad, no me estresa.

Por supuesto que me encantaría que todo estuviera ordenado, en su sitio, limpio y como lo teníamos antes de ser padres, pero tengo claro que esto es algo temporal y que algún día lo echaré de menos aunque ahora me cueste creerlo. 

Por eso, ante todo este "desastre" no te queda otra que respirar hondo y contar hasta tres o hasta díez si hace falta...¡Una, dos y tres! y cuando terminas de contar, suele haber alguien por detrás que te imita. Alguien que mide menos de un metro de altura y que como si fuera tu eco, repite ¡Unaaa, dosss y teeees! 

Así que te quedan dos opciones, ponerte a llorar o ponerte a reír y con este panorama yo opto por lo segundo, aunque algún día lo fácil sería lo primero, la verdad....pero no tienes tiempo porque hasta para llorar se necesita tiempo...

No cambio mi desastre por nada

La llegada de un bebé a la familia requiere una adaptación de todos sus miembros y que todas las piezas vuelvan a encajar otra vez porque hasta ese momento, había una pieza menos para hacer el puzzle y aunque sólo sea una, se nota y vaya que si se nota...

Ahora bien, puedo decir que no cambio "mi desastre" por nada porque antes, aunque nuestra casa estuviera más ordenada y más limpia y nuestras vidas fueran más tranquilas y más fáciles, no éramos tan felices como lo somos ahora porque no teníamos los dos tesoros que hoy tenemos: nuestras hijas.

Poner todo esto por escrito no hace que las cosas se ordenen y vuelvan a su sitio, pero sí ayuda, libera y relaja porque como dicen los psicólogos, escribir es una buena terapia. A lo que yo añado lo que dice un refrán castellano: mal de muchos consuelo de tontos (porque seguro que más de uno se siente identificado).

Y aunque no te lo creas, después de todo esto, todavía hay días que me pregunto que por qué no tengo tiempo de escribir en el blog como antes...

¿Y para tí que significa tener la casa hecha un desastre? 


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9 comentarios:

  1. Pues sí, mi casa igual. Sólo que yo no plancho. Es una de las liberaciones que me ha traido la maternidad. Y me encanta :D Me encanta la maternidad. Y no planchar también. Aunque me agobio mucho muchos ratos...

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    1. A mí también me encanta la maternidad Mónica, pero de momento me toca planchar...je, je... Me alegro de que tú hayas prescindido de ello. ¡¡Felicidades!!
      Un abrazo y ya sabes que siempre eres bien recibida por aqui.

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    2. Yo llevo dos años sin planchar también, ¡que liberación!

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  2. Perdóname, pero no he podido evitar una sonrisilla mientras te leía... ¡y es que lo cuentas con mucho humor!
    Menos mal que no lo has perdido porque es imprescindible para poder sobrellevar esa situación.
    Espero que pase pronto.

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    1. Me alegro de haberte arrancado una sonrisa. Esa era la idea, desdramatizar el día a día que es necesario para sobrevivir. El sentido del humor es fundamental para la vida y para situaciones como éstas más todavía.

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  3. Jajaja!! Madre mía, mi casa es un desastre con un bebote de 4 meses, así que con dos, me puedo hacer una idea!! Como tú dices, algún día lo echaremos de menos. Todo lo que se pueda arreglar contando (hasta 3 o hasta 20), estupendo! Y planchar toda la montaña de ropa puede quitarte una tarde de juegos con tus hijas, todo es priorizar y saber distinguir qué es importante y qué no!! Mil besos, familia!

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    1. Estoy contigo Estrella. Lo importante es priorizar y saber lo que es importante y lo que no.
      Un abrazo.

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  4. Me habéis arrancado una sonrisa! me gusta cómo lo habéis descrito! como dices, es temporal, todo ese desastre irá remitiendo poco a poco, así que a seguir con ese buen humor que seguro ayuda mucho, así como esa felicidad de ser padres.
    Un abrazo!

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    1. Gracias María. Me alegro de haberte hecho sonreir. Es mejor tomarse las cosas con humor porque se ve la vida mucho mejor.

      Un abrazo!

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