viernes, 15 de marzo de 2013

Cuando mamá tiene frío y papá calor ¿Cómo vestimos al niño?

Hace unos días, al salir a la calle con nuestra hija para dar una paseo, mi marido y yo tuvimos puntos de vista diferentes a la hora de vestirla.

De hecho, es algo que se repite con cierta frecuencia. Sobre todo, cuando la temperatura no es ni frío polar ni calor desértico.

Vamos, lo normal durante muchos meses al año en un país y una ciudad como la nuestra de clima mediterráneo-continental...


Hombres calurosos y mujeres frioleras

Dicen que los hombres y las mujeres tenemos temperaturas corporales diferentes y cada día estoy más de acuerdo con esta afirmación.

Las mujeres tendemos a ser más frioleras y a ponernos todo lo que podemos encima (aunque siempre hay excepciones), mientras que los hombres son más calurosos y necesitan menos ropa de abrigo.

Imagino que habrá muchas explicaciones científicas para ello, pero una posible explicación es que los capilares son más anchos en los hombres que en las mujeres.

Por ese motivo, a los hombres les suele llegar más sangre a las extremidades y es frecuente que muchos  tengan las manos calientes en un día de frío, a pesar de no utilizar guantes. Mientras que muchas mujeres, a pesar de llevarlo puestos, tengan las manos siempre frías.

Imagino que esta situación es bastante frecuente en muchas familias. Al menos, nosotros conocemos unas cuantas en la misma situación, a parte de nosotros.

Y llegó el conflicto...

En cuanto a ponerle un modelito u otro a nuestra hija para salir a la calle no suele ser un problema en estas fechas porque los dos entendemos que tiene que ir con manga larga y con pantalón o leotardos (la primavera-verano es otra cosa, ahí empiezan las divergencias).

El conflicto llega, justo en el momento de salir a la calle, cuando hay que ponerse abrigo, bufanda, gorro... 

Hay que decir que yo me paso casi todo el invierno con la bufanda en el cuello y en cuanto me la quito, catarro que me pillo. Da la casualidad de que a la niña le pasa lo mismo, aunque apenas se pone mala, pero su punto débil es la garganta.

Sin embargo, mi marido apenas lleva bufanda. Sabe que existe, pero como la mayoría de los hombres sólo se la pone los día que hiela...

Por eso, muchas veces, el momento de salir a la calle es complicado.

La niña normalmente no quiere ponerse el abrigo ni nada que se le parezca porque no le gusta ir comprimida, le quita libertad y a ella le encanta ser libre (como a todos claro). Así que empieza a llorar (cada vez menos, pero todavía nos monta algún numerito de este tipo, je, je...)  y en ese momento viene lo bueno. Yo intentando ponerle el gorro y la bufanda y su padre diciendo que no hace falta que no hace frío y yo diciendo que no hace calor. Os podéis imaginar la escena...

Aunque es cierto que esto no nos pasa todos los días, pero sí es bastante frecuente. Es como si viviéramos en la película El día de la Marmota porque la historia se repite y siempre es igual.

Ya nos da por reírnos y nos lo tomamos con humor. De hecho, solemos bromear con este tema mucho y decimos que algún día, será él que le quiera poner el gorro y la bufanda y yo la que me oponga (nos pasa con otras cosas, él termina haciendo lo que yo hacía y al revés, je, je...).

Entonces, ¿Cómo vestimos a la niña?

Pues como diga su madre. Esa es la verdad.

La mayoría de las veces es la madre la que decide lo que se le pone y lo que no al niño para vestir. Y no me refiero a elegir el conjuntito de ese día (porque en nuestro caso lo hacemos de manera indistinta), sino a la ropa de abrigo, a los zapatos y a si se le pone gorro o bufanda.

Seguro que a más de uno os ha pasado esto y estaréis sonriendo porque os sentís identificados. ¿No  es verdad?

Antes de ser madre, siempre me habían dicho que un bebé tiene el frió que tiene su madre y aunque entonces no entendía muy bien a qué se referían, ahora lo entiendo perfectamente y si yo tengo frío abrigo a mi hija y si yo tengo calor, le quito ropa. Esa es la realidad.

No sé cuál será la explicación científica para esto, al margen de que los hombres tienen por lo general una temperatura más elevada que las mujeres. Pero lo cierto es que esto sucede y cuando nuestros hijos son pequeños y no pueden hablar para decir lo que sienten, es frecuente que no nos pongamos de acuerdo a la hora de vestirlos.

Ya va quedando menos para que nuestra hija se haga mayor y aprenda a decir si quiere ir más abrigada o menos, pero de momento, nos tocará seguir viviendo esta escena cuando salgamos de casa durante algún tiempo...

¿Os ha pasado esto alguna vez?


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10 comentarios:

  1. Pues alguna nos ha pasado, pero la verdad es que yo no soy muy friolera y el papá tampoco. No hemos abrigado nunca en exceso a nuestra hija y alguna vez no lo han echado en cara otros padres, como si no pusieramos lo que hacíamos con nuestra hija.

    He visto a papás (papa ya mama) con una chaquetita en la calle y el peque embutido hasta las orejas. Yo no lo veo así.

    Lo bueno es que ahora le preguntamos y ella te dice si tiene frío o calor.

    Un abrazo

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    1. Hola Carol.
      Cada familia decide cómo vestir a sus hijos y nadie es quién para decirle cómo tiene que hacerlo.
      Coincido contigo en que no es muy lógico abrigar más a tu hijo que a tí mismo. Ante todo creo que hay que ser coherente.
      Yo si abrigo más a mi hija que mi marido es porque yo también me abrigo más que él...
      Pero no entiendo por ejemplo cuando voy al super y veo niños con el gorro y la bufanda hasta arriba y sus papas con el abrigo en la mano.
      En esos sitios, lo primero que hago es quitarme algo de ropa, pero primero se la quito a mi hija para que pueda respirar...
      Gracias por comentar
      Un beso

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  2. A nosotros nos pasa continuamente, yo enseguida tengo calor y mi mujer a la mínima frío, y claro, mi tendencia es a no abrigar mucho y la de ella es lo contrario, así que la mejor opción es en época de primavera, otoño e invierno lo que dice la madre, para mí me queda el verano, siempre que no sea al atardecer-nochecer, bueno, cuando pega el sol, elijo yo. Un abrazo

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    1. Me ha gustado eso del atardecer en verano...a nosotros también nos pasa! Está claro que cuando se tienen termostatos diferentes es dificil llegar a un acuerdo sobre la ropa a ponerse.
      Lo bueno es que cuando los hijos se van haciendo mayores tienen más capacidad de decisión y saben lo que necesitan. Mientras tanto, habrá que seguir repartiéndose las estaciones del año o las horas del diá según la temperatura, je, je...
      Un abrazo y gracias por comentar.

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  3. Bufanda: prenda de vestir que se ponen los niños cuando la madre tiene frío.
    Sin embargo, digo yo que la tradicional "sabiduría de la abuela" no llega de repente, sino que habrá sido antes "sabiduría de la madre", ¿no? Por lo que supongo que más de un resfriado nos habrán evitado los simpáticos "abrígate" de nuestras mamás. Un beso agradecido a todas ellas, especialmente a la mía.

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    1. Buena definición Silvia. Me ha gustado mucho...
      Como bien dices, yo también creo que más de un resfriado nos habrán evitado nuestras madres y sus bufandas, je, je...
      Gracias por el toque de humor y por comentar.

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  4. Muy buena!!

    Compartido en el repaso de blogs semanal de Bebés y más: http://www.bebesymas.com/bebes-y-mas/blogs-de-papas-y-mamas-clxxii

    Armando.

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    1. Muchas gracias Armando. Un honor que nos visites y que nos hayais elegido para la selección de vuestra web.
      Un saludo

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  5. A nosotros nos pasa exactamente lo mismo! Un abrazo familia!

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    1. Me temo que esta situación se repite en más de una familia.
      Un abrazo para vosotros.

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